John Dewey se esforzó en proclamar que el aula de clase no debería ser
un recinto pasivo y carente de interactividad, sino que debía ser un
laboratorio de la vida real donde el docente debía crear un ambiente de
aprendizaje caracterizado por los procedimientos democráticos y los procesos
científicos, y los alumnos deberían aprender a resolver problemas trabajando en
pequeños grupos y en permanente interacción.
El aprendizaje colaborativo podría promover el trabajo conjunto entre
distintos centros docentes de países y razas diferentes.

Slavin, realiza un estudio en el que explica los métodos de aprendizaje
colaborativo e identifica diferentes perspectivas:
Perspectiva
motivacional: Para conseguir las metas personales, cada uno de los miembros del grupo
de trabajo debe colaborar y ayudar para conseguir la tarea total. Se debe
lograr el aprendizaje individual.
Perspectiva
cognitiva: defiende que las interacciones entre los alumnos hacen aumentar el
rendimiento de éstos, ya que cuando los estudiantes trabajan en grupo, tienen
que hacerlo de manera que deben procesar la información antes de plantearla al
resto del grupo, hecho que les motiva.
Perspectiva
práctica: aumenta las oportunidades de practicar o repetir la materia hasta dominarla.


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